Pausa

Estoy convencido que entre la vida y la muerte hay un espacio intermedio, una pausa en la que los recién llegados van aprendiendo a manejarse en la ingravidez, no sin dificultad. Al fin y al cabo, dejar de ser corporales no es algo que suceda todos los días. Ha de ser una sorpresa, por ejemplo, descubrir de golpe que has perdido todo interés en el sexo. O que da igual si llueve a mares, si se te escapa el autobús, si la despensa está triste y llena de telarañas. Pues ya pasó el hambre. Y la soledad, la imperfección. El dolor de muelas y el pillar resfriados. Según la iconografía cristiana, es el momento en el que hasta el más inútil y duro de oído aprende a tocar la lira. Yo esto no acabo de creérmelo. Supongo que me recibirán igual si digo que prefiero la trompeta.

2 comentarios en “Pausa

  1. Dicen que siempre sale a recibirte alguien,pues como no le guste la trompeta vas dado! Yo por si acaso empiezo a practicar la lira😊

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