Treinta años

La banda irlandesa U2 está de gira este año por el mundo con motivo de los treinta años de la publicación de The Joshua Tree. ¡Treinta años! Dios mío, empieza a darme vértigo el paso del tiempo (pero, ¿a quién quiero engañar?, este vértigo me acompaña desde siempre). Lo cierto es que apenas recuerdo el disco, ¿llegué a escucharlo entero alguna vez? En 1987 también se publicó This time de Anna Domino, y la efeméride está pasando desapercibida por completo: no se prevé una gira mundial de esta intérprete ni nadie anda festejando sus sobrias, cálidas y estilosas canciones por ahí. Sin embargo, sonaron y sonaron una y otra vez, en casa de mis padres: esos vinilos que traía mi hermana, y que deben de estar medio rayados en algún baúl o caja de cartón, tristes, polvorientos, junto a todos aquellos elepés que comprábamos devotos, en cuanto ahorrábamos algo, manteniendo casi la respiración. ¿Tendrán en el futuro una segunda vida? ¿Volveré a colocar la aguja del tocadiscos sobre alguno de aquellos maravillosos trastos de la era analógica, y que ya nos parecen casi del Pleistoceno?

Paseo

Paseo y no veo más que delirio, fugacidad y contingencia
y a una viejecita con el pelo canoso y los pies hinchados
y a un tío que sale a fumar
y a un chucho
y a tres guiris, uno con la camiseta del Barça
y al de la ferretería echando el cierre
y a tres palomas
y acacias a un lado y a otro
y a una chica con el móvil en la mano, mascando chicle
(la de antes también llevaba el móvil en la mano)
y a una pareja discutiendo
y a una mujer pequeña, rolliza, que sale del súper cargada con las compras
y a un autobús
y a hombre calvo, con traje, que corre hacia la parada
y a Eros
y a Tánatos
y a mucha gente (demasiada) que sabe a dónde va y que sabe de dónde viene.

Arte

Un estudio de la Universidad de Rutgers revela que no distinguimos ya las obras de arte generadas por ordenador, a partir de algoritmos, de las nacidas de la inspiración y la creatividad humanas. No solo eso, sino que nos molan más (¿nos provocan una experiencia estética más compleja o conmovedora?). En fin. No sé qué pensáis vosotros, pero yo me callo por ahora, que estoy lleno de bilis.

Insomnio

Algunas noches sufro de insomnio, como hoy. Son noches raras. Se han sucedido tantos hechos durante el día, me he tomado tantos cafés, se acumula tanto trabajo, las emociones han sido tan dispares y encontradas que luego no hay manera de conciliar el sueño. Está uno agotadísimo, pero con los sentidos alerta, el cerebro todavía activo y los nervios a flor de piel.
Normalmente, en noches así me levanto, me echo algo encima y me preparo una infusión. Tal vez abra un zumo, o una cerveza bien fresquita, puede que incluso me tome un whisky con hielo. Uno solo, no penséis mal. Luego me enciendo un cigarrito y miro mi casa, medio a oscuras, con una leve sensación de extrañeza. Bueno, he dicho mi casa, pero por supuesto no es mía. Estoy en ella de paso, pagando un alquiler astronómico. Pero no quiero pensar en ello. No quiero pensar en nada que tenga que ver conmigo directamente. Así que pillo el sofá y leo un rato. Ahora estoy con una pequeña biografía de Stendhal que escribió Stefan Zweig, un libro muy chulo. Pero hoy he dejado el libro sobre la mesa, he encendido el ordenador y me he puesto a escribir esto. Un poco para ejercitarme: me gusta trajinar con las palabras. Llevo un montón de años mimándolas, jugando con ellas, planteándoles preguntas. Son como cachorrillos. ¿Qué más puedo deciros? Hemos hecho muchas travesuras, hemos corrido mil aventuras juntos. Nunca sé si las llevo hacia algún sitio, o si son ellas las que me llevan a mí.

Avería

Algo debe estar profundamente averiado en mi cabeza. Siempre la misma inquietud por los viajes que no he hecho, los libros que no he escrito, los besos que no fueron a más, los amigos desaparecidos, los idiomas que no hablo, las injusticias que tolero, los abrazos que no di, la vida que no vivo.

Azzurro

Venga, va, un poco de música. Que es viernes. Esta canción fue compuesta en 1968 por Paolo Conte, pero la popularizó Adriano Celentano y ha sido usada en tantos acontecimientos culturales y deportivos que casi puede considerarse el himno no oficial de Italia. Pone de buen humor, es pegadiza como ella sola y a mí, personalmente, me trae grandes recuerdos. Durante años, su jocosa melodía sirvió para despedir Flor de Pasión, uno de los pocos programas de radio que me han tenido enganchado. ¿Todavía sigue emitiéndose? La verdad es que no lo sé. Pero hubo una época irrepetible en la que Juan de Pablos, genial, risueño, contagioso, nos decía adiós a todos a la una de la madrugada, después de hacernos disfrutar como energúmenos con ese pop fresco y silvestre que siempre traía consigo.

Hit

Voy tan liado que el blog avanza a trompicones. El día no tiene horas suficientes y no encuentro el rato de sentarme frente al ordenador, con los dedos juguetones y la mente despejada. Y hacer lo que más me gusta: cambiar el orden de las frases, buscar un adjetivo, un tema del que hablar… Aunque, seamos francos, todavía no he encontrado ninguno. Tengo la impresión de estar divagando, escribiendo como llevado por la chispa o la ocurrencia. La verdad es que es una tarea bastante solitaria. Estáis los diez amigos de siempre, y algunos (muy pocos) que han acabado por aquí y sois muy bienvenidos. Sin vosotros esto sería tristísimo.
Un amigo curioso me preguntaba el otro día si esto del blog me estaba sirviendo de algo y si tenía algún post con un buen número de visitas. Un hit. Y sí, tengo uno, un post que cobró vida propia. Fue muy grato verlo solo, volar por Bolivia, México, Estados Unidos, ser compartido por tanta y tanta gente que (ay) luego no pasó más por aquí ni dio nunca señales de vida. Sin embargo, ahí está, mi gran éxito. Lo recupero hoy, para darle un poco de lustre. Estoy hablando de Hacerse menor.

Encanto

Hay personas realmente encantadoras. Personas con las que uno se siente a gusto, sencillas, respetuosas, de corazón amplio y generoso. Están como bien afinadas. No sé cómo lo hacen, pero tocan las cosas con delicadeza, atinan siempre al hablar, acogen con dulzura, en todo momento se mueven con gracia. Es la suya una gracia natural, espontánea, en la que nada ha sido forzado. Puede que luego no tengan mucha cultura, sean unas perezosas o estén llenas de manías. No importa. En medio de la vorágine del mundo, desprenden un encanto especial aun cuando le dan al mando de la tele o se quitan las lagañas de los ojos. Aportan serenidad, simpatía y buena disposición de ánimo. Yo por ellas hago lo que sea. Trabajo veinte horas, vacío los ceniceros, compongo canciones, invento excusas, bailo hasta la madrugada.

Libreras resoplantes

El colectivo de Libreras Resoplantes se disolvió el año pasado para tristeza de todos sus admiradores. Nos dejaron, eso sí, el más vívido retrato sobre el día a día del oficio de librera, frames de un maravilloso humor negro y sátiras deliciosas contadas con mucha clase y una buena dosis de sarcasmo. A estas intrépidas libreras anónimas (cuya gran hazaña fue conseguir un dineral para whisky a través de una delirante campaña de crowdfunding en Verkami) se las hecha mucho de menos.

http://librerasresoplantes.tumblr.com

Finde

Llega el domingo y la blogosfera queda en estado comatoso. Hasta las redes sociales están medio bostezando. La gente queda para ver a los amigos, ir a la montaña, al cine, comer con su familia, rascarse la cabeza. Yo acabo de ponerme una sinfonía de Brahms. Ya me he zampado una pizza y me he estoy tomando el café. Por cierto, me ha quedado realmente bueno. Si alguien quiere, que pase pronto por casa, ahora que todavía está calentito.